Fotograf@s en Zaragoza

Somos un grupo de amantes de la fotografía ligados a Zaragoza, con el objetivo de compartir nuestras fotografías, conocimientos y experiencias y poder conocernos a través de quedadas. Todo el mundo es bienvenido sea cual sea tu nivel.

Locos (de remate) por la fotografía

16 comentarios

Cómo nos gusta cuando nos llaman fotógrafo. Cuando no somos profesionales, claro. Porque si lo somos… pues ya somos fotógrafos y no nos extraña que nos llamen así… o sí? Me estoy metiendo en un jardín… Pero todos me habéis entendido. Nos halaga que los “paganos” nos vean como fotógrafos y nos llamen así, como dando por hecho que somos o podríamos ser fotógrafos profesionales. Pero para llegar adonde quiera que cada uno de nosotros hayamos llegado, todos hemos pasado, estamos pasando o pasaremos una serie de fases o estados de obligado cumplimiento para poder avanzar.

Fase inicial o “me ha picado el gusanillo”

 

Nos pica el gusanillo y tenemos delante de nuestras narices la oportunidad de nuestra vida. Kit fotográfico en un pack de oferta. Un cuerpo de cámara básico y un par de objetivos todoterreno, generalmente un zoom 18-55 y otro 70-300 o parecido. Con esto empezamos a disparar a todo lo que se menea. Con esto empezamos a disfrutar la fotografía como nunca más lo haremos, con los ojos de un aprendiz con un aparato que hace magia en nuestras manos. Lástima que, en cuanto empezamos a tener un poquito de criterio, esa magia maravillosa se convierte en unos pequeños trucos de principiante. Para que me entendáis: es como querer hacer un truco de David Copperfield con un juguete de Magia Borras en nuestras manos. Pronto entendemos que, si queremos conseguir mejores resultados, deberemos mejorar nuestro equipo. Pero eso será más adelante. Aquí no acaba nuestra fase inicial.

 

Por supuesto, nuestros primeros pasos serán en modo automático, no vaya a ser que nos equivoquemos y no nos salga bien ese fotón que hemos hecho a una rosa en el parque y que va a ser Premio Pulitzer. En algún momento de esta fase, empezaremos a “trabajar” (que bien suena ese verbo) con modos de prioridad e, incluso, en modo manual, con lo que ya no nos sentiremos unos parias cuando nos comparemos con otros fotógrafos.

Mientras nos vamos dando cuenta de que el equipo con el que empezamos no es la octava maravilla del mundo, iremos ampliando nuestro kit con una serie de aparatos con más o menos acierto. Seguramente todos pensamos que un trípode es una buena elección. Y seguramente lo es, sobre todo si acertamos con la compra. Aunque como lo que prima en nuestros inicios es minimizar costes, pues la elección suele ser un cachivache de tres patas que acaba teniendo más holgura que unos calcetines made in China y con el que usar el zoom 70-300 es todo un ejercicio de lucha contra las leyes de la física. Acabará siendo en un futuro el trípode de un flash para cuando nos dé por el strobist (léase fase dos, sección “strobist”)

Añadiremos a este kit inicial una bolsa o mochila en la que transportar nuestro equipo. Aquí no hay mucho que decir. Es de suponer que siguiendo la prebenda de minimizar costes, compraremos una mochila de gama baja que hará su papel mientras las costuras y las cremalleras aguanten. Eso sí, siempre será nuestra preferida. Por el cariño, claro. Objeto de culto en nuestra colección.

 

¿Y el flash? Of course. Estamos tan entusiasmados con todo esto y hacemos tantas fotografías que pronto descubrimos que el flash incorporado de la cámara no es suficiente y que mola más un flash externo. Y aquí es cuando nos metemos en internet para acabar comprando un barato flash chino cuya única coincidencia con un buen flash es que, si lo miras en el momento justo del destello, el sol blanco que baila en tus ojos durante unos minutos es el mismo. Acabará siendo un flash de relleno en la ya mencionada sección de aproximación al strobist.

Y otra cosita con la que probablemente probaremos: filtros. Hemos visto fotografías por ahí en las que el cielo… ¡NO SALE BLANCO!… Zas! Filtro degradado. Nos han dicho que hay un filtro con el que puedes sacar los colores más vivos y evitar los reflejos… Zas! Filtro polarizador. Uy, no llevas filtro protector en el objetivo… Zas! Filtro UV. Anda, qué estrellitas más chulas salen en esas velas… Zas! Filtro efecto estrella. Y así hasta el infinito. Cokin es nuestra marca en esta fase. Y si no somos muy exigentes en esto, nos harán un buen papel hasta que optemos por otras marcas y/o sistemas más profesionales.

 

Como estamos en fase de aprendizaje y experimentación, también nos dará por hacer macro: hemos visto fotografías espectaculares de bichos y flores y son una pasada. Una búsqueda rápida de información en internet y lo primero que haremos será invertir nuestro objetivo 18-55 con ese anillo de inversión que hemos conseguido por alrededor de 15 euros. Otra opción que probaremos será el tubo de extensión de 60 euros que hemos encontrado. Los resultados no estarán del todo mal. Si es una fotografía que hacemos a menudo, acabaremos comprando un objetivo específico para macro. Y amén.

Probablemente el único accesorio que compremos en esta fase que nos servirá a lo largo de nuestro periplo fotográfico, es el kit de limpieza. Una pera de soplado, un paño de limpieza de objetivos y tal vez alguna brocha de pelo suave nos servirán tengamos el equipo que tengamos.

Por supuesto, hasta ahora disparábamos en jpg. Pero el RAW ya está llamando a nuestras puertas hace tiempo, si es que no ha entrado ya. En el momento que lo haces, dicen las malas lenguas, que firmas una “hipoteca de por vida” con la que poder aumentar cada cierto tiempo la capacidad de almacenaje de tu stock fotográfico y, también, tu equipo informático. ¡Ya estamos listos para la siguiente fase!

Fase dos o “dudas, siempre dudas”.

 

A estas alturas ya hemos descubierto que a nuestro objetivo 18-55 lo llaman el pisa, por pisapapeles, lo que nos da una idea de la valoración que tiene este objetivo en el mundillo fotográfico. Además ya hemos descubierto que nuestras fotografías no tienen la calidad que deseamos y la conclusión es obvia: hay que cambiar el/los objetivos. Ya sea por nuestra solvencia económica, o porque todavía no tenemos claro nuestro sitio en el mundo de la fotografía, o, si ya estamos un poco informados, porque creemos que nunca tendremos una full frame en nuestras manos y no es necesario comprar un objetivo de gama profesional, pondremos nuestro punto de mira en objetivos de gama media en los que nuestra máxima exigencia va a estar en su luminosidad: en función de la disponibilidad económica, optaremos por un objetivo f4 o f2.8, estabilizado o no. Aquí nuestro sueño será buscar el perfecto bokeh, esa palabreja que viene a definir lo “guay” que es el desenfoque de fondo En cualquier caso, la mejora será notable, aunque siempre nos quedará la duda.

Pasará el tiempo y nos plantearemos el cambio de cámara fotográfica: ya que tenemos unos objetivos más que decentes… vamos, darles algo mejor donde “enchufarse”. Una cámara de gama media-alta es una buena opción para los que quieren tener un buen equipillo fotográfico con el que disfrutar y obtener buenos resultados, sin tirar la casa por la ventana. Con este cambio, también notaremos una diferencia notable en calidad. En este punto hay que dejar claro que todos estos cambios nos proporcionaran una mejora en cuanto a la calidad técnica de la fotografía: la calidad artística ya es otro cantar. Dios me libre de dar mi opinión al respecto.

 

Bueno, ya tenemos cámara nueva mejor y objetivos acordes a la cámara y como, además, ya hacemos fotografías en RAW, es el momento de aprender a usar photoshop, por lo que hay que mejorar (otra vez) el equipo informático también. Acudimos a la “hipoteca de por vida” ya antes mencionada. Aquí me vais a permitir que no me extienda: odio la informática y ese extraño empeño que tiene en hacerse imprescindible y complicarnos las cosas.

Y sí, ya le toca el turno al trípode. Con algo más de experiencia y, sobre todo, criterio, la elección siempre va a ser mejor. Aunque hay que decir que nos costará sacar conclusiones para tomar una decisión: un trípode robusto, que no pese mucho, que sea muy versátil y que, además, tenga un buen precio, no va a ser fácil de encontrar. Otra vez dudas.

¿Y el flash? Pues claro. Ya le toca. Y también costará decidirnos: manual y/o con TTL, un buen número guía, velocidad de sincronización y reciclaje… y por supuesto un buen precio. Dudas, siempre dudas. A estas alturas, probablemente, ya habremos descubierto strobist, esa cultura de la iluminación, y nuestro equipo fotográfico va aumentando a base de adminículos como disparadores remotos, algún flash más, trípodes de soporte de flash, sombrillas, emisores y receptores inalámbricos, geles de colores… Amazon y Ebay se ponen las botas con nosotros. Ah, por cierto, ahora ya no decimos “vamos a hacer una foticos” o “vamos a afotear un poco”. Ahora hacemos “sesiones fotográficas”. Un detalle: si, por casualidad, andando por la calle, descubres un maletero abierto lleno de trastos de uso fotográfico (parasoles, trípodes, cables, paraguas…) no tengas ninguna duda. Estás ante alguien que ya está en la fase dos o tal vez tres. Está perdido.

 

Si todavía tienes ilusión por seguir creciendo como fotógrafo y el recorrido hasta aquí no te ha costado la relación con tu pareja, estás listo para pasar a la siguiente fase. Total, ya eres el loco de la cuadrilla que va siempre con la cámara y toda la parafernalia a cuestas, y se pasa el día haciendo fotografías.

Fase tres o “en busca de la perfección”

Aquí hay poco que decir. Y yo, personalmente, no he llegado a ella y sigo en la fase de las malditas dudas. Casi todas las decisiones que se toman, llegados a esta fase, son las correctas: seguramente cámara full-frame, objetivos gama profesional y más de acuerdo al tipo de fotografía que realizamos, tal vez un buen equipo de iluminación, filtros de calidad… Lo bueno: todo lo que se adquiere se hace con buen criterio y acierto. Lo malo: no se acaba nunca, siempre hay algo mejor en el mercado o, si no, se encargan de que lo haya.

…..

Desde luego, todo esto no es una ley escrita y, seguramente, he exagerado un poco. Pero lo que está claro es que, cuando nos pica el gusanillo de la fotografía, todos pasamos por algunas de estas historias o parecidas. En el momento en que entramos en la tienda donde hemos visto esa oferta del kit fotográfico, estamos perdidos. Y perderemos un tiempo en encontrarnos pero, al final, lo conseguiremos y habrá merecido la pena el recorrido, a pesar de tener un trozo de armario lleno de cachivaches de todo tipo.

 

Dibujos de Oscar Sánchez Requena.

Fotografía de cabecera: Pili Rubio

Este post está escrito en clave de humor y basado, o no, en hechos reales. FeZ no se hace responsable de que alguien se sienta identificado en él, incluso de que alguien no se sienta identificado. Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia.

 

 

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Autor: Alejandro Lambán Herrero

Aragonés. Amante de la fotografía, de la charla entre amigos, de la vida tranquila... Siempre intentando aprender.

16 pensamientos en “Locos (de remate) por la fotografía

  1. Real como la vida misma. Jjajajaj

  2. Buena explicación y con mucho humor, jejeje
    Saludos

  3. Muy bueno Alejandro.
    Saludos.

  4. Creo que muchos identificados!! jeje

  5. Que bueno, que identificado me veo, genial, Enhorabuena !!!

  6. Totalmente identificado. Buenísimo el artículo Alejandro y acertadísimos esos dibujos

  7. Jajajaja genial!!!

  8. Me ha entusiasmado, he pasado un buen rato…
    Genial articulo Alejandro.

  9. Jajaja he visto pasar mi vida (fotográfica) delante de mí. Yo ya estoy en la fase cuatro: aligerar peso, bien vendiendo todo el equipo y quedándose algo más pequeño, bien dejando el equipo en un cajón y usando el mivil. Yo soy de la fase 4.1 por ahora.

  10. Genial Alejandro, me he reído mucho e identificado por supuesto!!!

  11. Pingback: III Encuentro Fotográfico en Aragón | Fotograf@s en Zaragoza

  12. Que bueno, me siento identificada!!! y lo que me has hecho reírme de mi misma!

  13. Excelente! y coincido con El Ojo Inoportuno.
    Una vez que llegaste a tener todo el equipazo que siempre soñaste te das cuenta que lo único que queda para mejorar tu fotografía, eres tu! Así que le daré mi equipo a algún fotógrafo bueno y yo veré como reducir peso y volver al principio…
    Ironicamente, es increíble lo buenas que están las fotografías tomadas con aquella vieja cámara de diez años y su pisa…
    de nuevo, gracias, buenísimo.

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