Fotograf@s en Zaragoza

Somos un grupo de amantes de la fotografía ligados a Zaragoza, con el objetivo de compartir nuestras fotografías, conocimientos y experiencias y poder conocernos a través de quedadas. Todo el mundo es bienvenido sea cual sea tu nivel.

Un eterno y gélido invierno… de cine

5 comentarios

Con el invierno concluimos y estrenamos cada año. Meses, en nuestras latitudes, de bajas temperaturas, de hielo y de nieve, pero siempre con fecha de cambio marcando un ciclo vital. ¿Y si no tuviera fin?

Imaginemos un mundo con este único horizonte permanente. Foto: Guillermo Lasheras

El cine ha recreado en muchas ocasiones cómo sería una Tierra sin relevo estacional, anclada en un invierno perenne. Seleccionamos cuatro de esos últimos títulos. Nada como disfrutarlos durante una de estas frías tardes en el cálido entorno del hogar.

ROMPENIEVES (SNOWPIERCER), 2013

El tren como metáfora y como medio de salvación de la especie humana. Foto: Jorge Almuni

Julio de 2014. Como revolucionaria solución al calentamiento global se libera masivamente en la atmósfera una sustancia artificial refrigerante que provoca una nueva era glacial. La humanidad queda reducida a los pasajeros de un tren, ecosistema autosostenible, que recorre, incesante y a vertiginosa velocidad para evitar la congelación, un circuito cerrado alrededor de un mundo de níveos paisajes sin vida. Años después, en 2031, asistimos a cómo ha evolucionado la población de esta particular arca de Noé: un microcosmos donde se reproduce la estratificación social clásica, con los más pobres hacinados en los vagones de cola y los más poderosos en los compartimentos delanteros. Movidos por la miseria y los constantes abusos sufridos, los más desfavorecidos, liderados por el carismático Curtis (Chris Evans), inician una impetuosa rebelión para conseguir el control de la máquina. Vagón por vagón, cada avance hacia la locomotora supondrá una aventura inesperada, descubriendo la realidad que cobija cada cabina y afrontando sus sorpresas y peligros.

En el vagón-escuela, la profesora cuenta qué sucedió a un grupo de rebeldes que saltaron del tren en marcha intentando sobrevivir en el exterior… Foto: Anvica

Primer film en inglés del reputado cineasta coreano Bong Joon-Ho, que contó con un reparto de estrellas como Ed Harris, Tilda Swinton (casi irreconocible) y John Hurt, se convirtió en un exitoso thriller enmarcado en fantasía distópica, ofreciendo también una lectura sociopolítica sobre los desequilibrios consentidos en aras de un egoísta orden.

Cortando el viento, mucho más ligero que el AVE más veloz, el tren de Rompenieves, que discurre por una vía circular que se expande por 438.000 km, cada año suma una vuelta más alrededor del mundo. Foto: Mª José Sierra

Aunque si su trama resulta interesante, lo mejor es su deslumbrante puesta en escena. De hecho, lo que motivó a su director a adaptar a la pantalla grande la novela gráfica francesa ‘Le Transperceneige‘, fue el desafío técnico de contar casi toda la historia desde el interior de un tren. Para ello construyeron un set gigantesco en los estudios Barrandov, de Praga, con diferentes vagones con su propia decoración, si bien la angostura del espacio dificultó mucho el rodaje, en búsqueda de ángulos diversos donde colocar la cámara que evitaran la repetición y aportaran mayor dinamismo. La progresión dramática del argumento se benefició, sin duda, de la sobresaliente fotografía de Hong Kyung-Pyo, desde la oscuridad cavernaria del comienzo en la cola del tren a la luminosidad casi onírica de su locomotora. No olvidemos tampoco los exteriores mostrados, escasos pero fundamentales en la ambientación, grabados en el glaciar Hintertux, uno de los más populares del Tirol austriaco por estar habilitado para la práctica del esquí durante todo el año.

Nieve sin fin como único paisaje a contemplar desde el tren. Foto: Inma Salas

LA CARRETERA (THE ROAD), 2009

Cuando el pasado solo provoca dolor, no cabe más que continuar el trayecto sin detenerse para mirar atrás. Foto: Carlos Carreter

Un paisaje ceniciento, una naturaleza desolada, frío en los huesos y, aún peor, en el alma. Porque en la mayoría de los individuos supervivientes de un cataclismo nuclear mundial, se ha extinguido la llama interior que identifica al género humano; sentenciados, a falta del pacto social de Hobbes, a ser meros lobos para sus semejantes o, en el mejor de los casos, a una ardua búsqueda por la dignidad perdida. Y entre este entorno inhóspito, dos figuras, en apariencia vagabundas, avanzan sin cesar. Son un padre (Viggo Mortensen) y un hijo adolescente (Kodi Smit-McPhee); un padre que resistirá, inflexible y sistemático, hasta su último aliento para que su hijo amanezca un día más; un hijo obediente que se interroga por la obstinación de su padre en viajar hacia el sur.

En situaciones límite, la determinación por seguir adelante, aunque no se vislumbre ningún horizonte, puede ser clave para sobrevivir. Foto: lura zgz

Turbadora exposición abierta a la reflexión sobre qué sería de nuestra esencia humana ante una hecatombe, sobre nuestra capacidad de preservar la esperanza en una experiencia extrema, sobre las difíciles elecciones ante situaciones de total incertidumbre… Resaltar las interpretaciones, fundamentalmente la de Mortensen, intenso en su aflicción, demoledor cuando es implacable y conmovedor en sus recuerdos, así como la de sus secundarios de lujo (entre ellos, Robert Duvall, Guy Pearce y Charlize Theron).

Sin hogar, padre e hijo encontrarán respiro en alguna grata sorpresa que se cruzará en su camino. Foto: Jorge Almuni

La atmósfera asfixiante de la narración, adaptación de la novela “The road” de Cormac McCarthy (ganadora en 2007 del Premio Pulitzer), queda potenciada por un impecable trabajo de su director de fotografía, el español Javier Aguirresarobe, al que el realizador del film, John Hillcoat, le encomendó el reto de recrear en cine “el color del desastre” que describe la trama literaria. Desafío superado sin efectos especiales, seleccionando localizaciones realmente devastadas (como zonas de Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina), despobladas (como el estratovolcán monte Santa Helena del estado de Washington) o impregnadas por el carácter que requería la historia. Un rodaje donde el lema fotográfico fue “el sol es el enemigo” y, como tal, se evitaban los días donde este brillaba. El gris y el ocre como símbolos de un presente sin manifiesto futuro.

Niebla y ruinas. El pueblo viejo de Belchite bien podría haber formado parte del fantasmagórico paisaje de la película, donde sus protagonistas casi parecen dos almas en pena en busca de una dudosa salvación. Foto: Luis Laguardia

Pero no todo van a ser crudos inviernos en lo físico y emocional, abordaremos ahora otros dos títulos para todos los públicos, de animación y plagados de humor y no poca ternura.

LA EDAD DE HIELO (ICE AGE), 2002

Por parajes similares se suceden las aventuras de los tres singulares “padrinos” de un bebé perdido tras el ataque que sufre su tribu. Foto: Carlos Carreter

Durante el último periodo glacial, un mamut gruñón (Manny), un perezoso gigante y charlatán (Sid) y un peligroso tigre dientes de sable (Diego) se conocen y agrupan para cuidar un bebé y devolverlo a su familia humana. Un argumento muy del tipo “Tres animales y un biberón”, como declararon sus dos codirectores, Chris Wedge y Carlos Saldanha, pues su punto de partida era narrar cómo tres personajes de temperamentos e intereses muy distintos unen sus fuerzas para proteger a un pequeño ser que les resulta totalmente ajeno.

En el idioma finés “mamut” significa “topo de tierra”. Ello se debe a que cuando se encontraron sus primeros restos se pensó que pertenecían a un animal subterráneo. Foto: Juanedc

Aunque el público que la haya visto seguro que no ha olvidado a quien estaba destinado a una aparición anecdótica: Scrat, un cruce de ardilla y rata obsesionado por las bellotas que, en la primera versión, solo servía para introducir la ambientación en la era glacial de la Tierra. Pero su popularidad en las proyecciones de prueba (test screening) determinó que adquiriera un protagonismo especial; hasta tal punto que luego ha sido el centro de varios cómicos cortos.

El gran éxito de esta divertida e imaginativa película, primera de Blue Sky Studios y que obtuvo numerosos reconocimientos, como la candidatura al premio Óscar al mejor largometraje de animación, propició el comienzo de una saga que en el verano de 2016 estrenará su quinta entrega. Esperaremos las nuevas aventuras de esta simpática pandilla de animales prehistóricos.

En “La edad de hielo” conviven animales parlantes con humanos que no pronuncian ni una palabra. En conjunto no se corresponden con la época en la que supuestamente está ambientada la historia, pero ¿a quién le importa si el combinado resulta tan ameno? Foto: Tabaré Neira

FROZEN (EL REINO DEL HIELO), 2013

El hielo, simplemente agua en estado sólido, herramienta útil para bellas figuras o barrera para nuestro avance. Depende. Todo tiene su cara y su cruz. Foto: Carlos Carreter

Los miedos pueden congelar el progreso personal, dañinos hilos que nos atrapan en nuestra autolimitante tela de araña. Así los sufre Elsa, joven princesa que, tras herir accidentalmente a su hermana menor Anna en un inocente juego infantil, sentirá como maldición su don de convertir aquello que desea en hielo y nieve. El tiempo pasa hasta que, llegado el inevitable acontecimiento público de su coronación, otro desafortunado incidente le llevará a desencadenar un mundial invierno perpetuo y a huir de su Reino. La impulsiva y temperamental Anna tomará entonces las riendas de la búsqueda y redención de su atormentada hermana.

Recuperar el verano y salvar a Elsa del exilio que ella misma se ha impuesto, objetivos de la intrépida Anna. Foto: Inma Salas

Disney recupera aquí el atractivo hechizo de sus mejores musicales animados. Codirigido por Chris Back y Jennifer Lee, con guion de esta última en adaptación libre del relato de Hans Christian AndersenLa reina de las nieves”, esta entrañable historia de amor fraternal, de autoconocimiento y aceptación, sin renunciar a los elementos clásicos de los cuentos de hadas, supo encandilar a todo tipo de público gracias a su perfecto equilibrio entre elementos cómicos, dramáticos y románticos. Todo ello sustentado en unos personajes muy bien perfilados y contrastados: además de las dos hermanas, el rudo montañero Kristoff frente al inicialmente perfecto príncipe Hans, el fiel reno Sven, el encantador muñeco de nieve Olaf (llave de la memoria infantil con su celebrada frase: “Hola, soy Olaf y me gustan los abrazos calentitos”)…

Olaf , inocente y juguetón como un niño, sueña con disfrutar del verano y del calor… Foto: Javier Aguilar

Y enriquecido el film con una excelente banda sonora que ya se ha confirmado le llevará a dar el salto a los escenarios de Broadway. Mención especial para el momento de la canción “Let it go” (“Suéltalo” en la versión española), donde Elsa cristaliza sus sentimientos de vulnerabilidad y de necesaria liberación mientras asistimos a su bella metamorfosis y a la mágica construcción de su refugio-castillo helado (disfrútala pinchando aquí).

A veces no es fácil exteriorizar lo que nos convierte en especiales pero en “Frozen” termina triunfando la fuerza del sentimiento más universal… Foto: Anvica

Supervisada por el innovador John Lasseter, el espíritu perfeccionista del fundador de Pixar se nota en las luces y sombras de los protagonistas, así como en la cuidadísima factura técnica. No se escatimó en preparativos: el equipo de producción se desplazó a Noruega para inspirarse en el diseño de la ciudad de Arendelle, los animadores debieron desarrollar nuevos programas informáticos con los que plasmar mejor la textura de la nieve y sus efectos, incluso parte de los responsables artísticos viajaron a un hotel de hielo en Canadá para estudiar a fondo cómo la luz interactuaba en aquel entorno. El resultado: dos Óscar, a la mejor canción y como mejor largometraje animado, entre más de 60 premios (los últimos, dos Grammy el pasado 8 de febrero); convertirse en la película animada más taquillera del cine y en fuente incesante de ingresos a través de su enorme merchandising y ser considerada ya todo un clásico contemporáneo. Ahí es nada.

Pero más allá de cualquier fantasía en pantalla, nos quejemos o no del frío y sus consecuencias, nuestro invierno sabemos que tiene fecha de caducidad. Como decía el poeta libanés Gibran Jalil Gibran: “En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante”.

Foto: El gorrión y la nieve, de Jesús Celma

Foto: La promesa, de Conchita2010

 

Muchas gracias a quienes nos han cedido amablemente sus fotos para ilustrar este recorrido.

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5 pensamientos en “Un eterno y gélido invierno… de cine

  1. El invierno sirve entre tantas cosas como inspiración de magníficas películas, disfrutaremos de ellas en el calor de nuestras casas o mejor aún en una sala de cine compartiendo fantasías.

  2. Jo… ¿y el paisaje helado de Varykino en Doctor Zhivago?

    ¿Pathfinder, el guía del desfiladero,…? la noruega de 1987 claro…

    ¿Stalingrado, la de Frank Wisbar… hecha por los propios alemanes en 1959?

    ¿Fargo…………..?

    ¿Dersu Uzala… y la tundra y la taiga siberiana? Sublime Kurosawa…

    Me encanta que aparezcan estas entradas en el blog… pero esta me ha dejado con “hambre”…

  3. Ya he reconocido más de una vez mi falta de cultura cinéfila y creo que quedará muy claro si digo que de las cuatro mencionadas las únicas que he visto son Frozen y Ice Age…

    Pero las otras me las apunto, que creo que me gustarán.

    Magnífica entrada. 🙂

  4. Realmente espectacular y… de cine!!! Buen trabajo Ana

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