Fotograf@s en Zaragoza

Somos un grupo de amantes de la fotografía ligados a Zaragoza, con el objetivo de compartir nuestras fotografías, conocimientos y experiencias y poder conocernos a través de quedadas. Todo el mundo es bienvenido sea cual sea tu nivel.

Valle de Ordesa

2 comentarios

En el mundo de la fotografía, uno de los motivos que más inspiración suscita es la naturaleza. Y tenemos la suerte, poco valorada, de tener muy cerca uno de los lugares más bellos de Europa: Los Pirineos.

Hoy empezamos una serie de monográficos de nuestro querido Pirineo aragonés. Y lo hacemos con, probablemente, la”joya de la corona” (aragonesa, por supuesto): el valle de Ordesa.

En lo poético, Ordesa vendría a ser el corazón de la bella Pirene. Hija de Atlas, enamorada de Hércules, quien a su trágica muerte erigió un mausoleo hecho de rocas que apiló, unas sobre otras, hasta el infinito y que dieron forma a una cordillera que llamó, en su honor, Pirineo. (de ahí que los aragoneses llamemos a estos montes Pireneus)

En lo científico, millones de años han hecho falta para conformar la majestuosa belleza que hoy en día podemos disfrutar en el valle de Ordesa. Primero emergiendo del fondo marino, para luego dejarse horadar por los inmensos glaciares que formarían muchos de los valles del Pirineo. Más tarde sería la flora la que empezaría a poblar estos parajes, ya vacíos de glaciares, para, poco a poco, dar paso a vegetación de mayor porte y con ello a la fauna que habita estas latitudes. Apenas hace algunos miles de años que el hombre hizo acto de presencia en estos lugares y testigo de su antigüedad son algunos dólmenes, aislados, que han sobrevivido al paso de los siglos.

La belleza del valle es la que, sin duda, lo ha creado así: la naturaleza. La fuerza de los elementos ha hecho que Ordesa sea uno de los valles más bonitos de todo el mundo. Y, hoy por hoy, podemos disfrutar de esa belleza, gracias a la esapecial protección que se le da. Dentro de cuatro años, el valle cumplirá un siglo bajo la protectora figura de Parque Nacional.

El mayor artífice de la belleza del valle es, indudablemente, el agua. Recorremos el valle en toda su extensión hasta su fondo, que preside el renombrado Monte Perdido: 3355 metros de altura en cuya cumbre espera la recompensa de alpinistas y montañeros: la satisfacción de hacer cima. Las faldas de este monte, y de los adyacentes, son las que nutren al valle de la necesaria agua. Escultora de vida y de formas, el agua recorre todo los rincones del valle de Ordesa y se concentra valle abajo para dar nombre al río Arazas.

El Monte Perdido es el más alto de los tres picos que conforman el macizo del mismo nombre: Monte Perdido (3355 mettros), Cilindro de Marboré (3328 metros) y Añisclo (3263 metros). Las tres forman las llamadas “Tres Sorores” (una de las muchas leyendas de la zona las nombra como Sor Clara, Sor Ana y Sor Pilar) En la cara norte del Monte Perdido (facilmente visible desde Pineta, otro de los valles que conforman el parque nacional de Ordesa y Monte Perdido) todavía se puede admirar los restos de la lengua de hielo que forma lo que queda del antiguo glaciar, aunque, desgraciadamente, en regresión.

Gradas de Soaso, cascada del Estrecho, cascada de la Cola de Caballo… multitud de saltos y de cursos de agua unirán su murmullo al paisaje sonoro del valle y nos brindarán rincones de relajación. Tozal de Mayo, Senda de los cazadores, faja de Pelay, faja Racón, refugio de Góriz…bellos nombres de lugares que brindan una bonita imagen que llevarse a los ojos. Todo un paraíso para los amantes de la naturaleza… y de la fotografía.

 

El valle de Ordesa es digno de ser visitado en cualquier época del año, pero si hay una estación ideal, se puede decir que es el otoño. Todavía no se empieza a sufrir los rigores del frío invernal y los colores que nos brinda son espectaculares. El valle en otoño se viste de ocres, se perfuma de romanticismo y se maquilla de nostalgia. Todo ello para acudir, cada día, a la cita que tiene con sus amantes, los que amamos su naturaleza. El valle extenderá su alfombra más bella para que podamos disfrutar de un espectáculo irrepetible.

El bosque caducifolio nos va a recibir sereno y tranquilo. Hayedos, robledales, abetales… en las zonas más húmedas nos van a brindar bellas estampas y agradables paseos en compañía de los invisibles, pero sonoros, habitantes del bosque. El boj y los helechos rozarán y, probablemente, mojarán nuestras ropas y botas. Más arriba, en la alta montaña, los bosques de hoja caduca se rinden a la altura, para dar paso al pino y a pastos verdes y frescos, que harán que el olor cambie, se suavice y refresque . Si subimos más todavía, a las altas cumbres, el paisaje varía hacia la piedra y roca, cuya agreste desnudez es provocada por su exposición a los elementos medioambientales durante miles de años.La sensación de soledad aquí es única.

Entre todas las flores que abundan en sus laderas destacan especies con nombres tan curiosos como botón de oro, corona de rey, zapatito de dama, oreja de oso…pero la más conocidad es la flor de las nieves, la edelweiss, símbolo del parque, una especie protegida capaz de sobrevivir en climas alpinos y que, en España, solo se da en esta zona.

Un paseo primaveral por el valle ofrece, a los amantes de la fotografía macro, una infinita jornada de pasión.

 

Más difícil de ver, pero presentes siempre, son los habitantes del valle. El majestuoso quebrantahuesos surca sus cielos y anida en sus roquedos: una especie en peligro de extinción que, aquí, encuentra su hueco para salir adelante. Hay que decir que Aragón cuenta con un plan de conservación para esta especie bastante exitoso y que, gracias, entre otros, al centro de cria en ausencia de humanos de la Alfranca, en Zaragoza, podemos ceder parejas de esta especia a otras zonas idóneas para su establecimiento.

Otro de los animales emblemáticos que podemos ver saltar por las laderas del valle es el rebeco pirenaico. Llamado de múltiples maneras en Aragón: sarrio, isart, chizardo, crabo, sarri, cornu, segallo… es uno de los mamíferos, de porte considerable, presente en todo el Pirineo. El oso es otra de las especies que se ha podido ver por el valle, aunque su presencia es ocasional.

El valle de Ordesa es uno de esos lugares de los que tu alma no se va nunca, y tu cuerpo quiere volver siempre. Donde se unen cielo, tierra y agua, en un alarde de belleza. Donde primavera, otoño, invierno y verano son simples vestidos para una grandísima representación. Donde las formas, el relieve, los contrastes, los colores… atraen tu vista y despiertan tu instinto.

Hoy solo hemos hecho una pequeña visita virtual a este gran rincón que tenemos apenas a tres horas de la ciudad. Ordesa ha estado, está y estará ahí siempre, para que los amantes de la naturaleza y la fotografía podamos disfrutar de sus paisajes, sus cascadas, su flora, su fauna, pero, sobre todo, de su belleza. Podemos presumir de disfrutar, aquí al lado, de uno de los rincones más bonitos del mundo.

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Para visitar Ordesa

No debería faltar en nuestra cómoda mochila de equipo fotográfico, además de cámara fotográfica, un objetivo gran angular, un zoom medio largo, un objetivo macro, un trípode robusto, filtros de densidad neutra y polarizador, tarjeta y batería de repuesto.

Igualmente deberemos ir preparados para el clima, a veces cambiante, de nuestro Pirineo y cualquier circunstancia que pueda surgir: chubasquero para las sorpresivas tormentas de la zona; ropa de abrigo para las bajas temperaturas al atardecer y amanecer; calzado adecuado, incluso para zonas húmedas; un botiquín de primeros auxilios; una linterna con pilas cargadas….

Pero sobre todo debemos respetar la naturaleza. Ser meros observadores de su belleza. Si tenemos que llevarnos algo, aparte de buenas sensaciones, que sean buenas fotografías, sin alterar el entorno que nos rodea.

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Nuestro agradecimiento a los autores de las fotografías

Asier Villafrancaluisp007Ronin Kuzuribúscame junto al marreina del cieloCaraminaValdurriosJuanedc

JavierSLRAnvicamiguelereleCharli52José Marqueteanumedina

 

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Autor: Alejandro Lambán Herrero

Aragonés. Amante de la fotografía, de la charla entre amigos, de la vida tranquila... Siempre intentando aprender.

2 pensamientos en “Valle de Ordesa

  1. Magnificas fotos y reportaje de un lugar de una gran belleza.
    Gracias.
    Pura

  2. Pingback: Valle de Pineta | Fotograf@s en Zaragoza

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